Sábado 7 de enero finalmente, después de reiterados intentos, se logró concretar (a medias, ya que hubo desertores) la afamada reunión de primos que se viene concertando hace ya más de 3 años.
Utilizando nuestro constitucional derecho a reunión, nos reunimos en el Departamento de la prima wena onda, Lorena.
Puedo contar que fui recibido etílicamente, en una clásica imagen de reunión de picoteo en el living. Mesa de centro rectangular, picoteo, una que otra botella de variados contenidos, alcoholes y aguas carbonatadas. Ahí el maestro de ceremonias, Alvaro, le dio a la alquimia y me preparó un brebaje. Ya químicamente estable, me incorporé a las conversaciones existentes. La infaltable política, religión y un extenso repertorio de pelambre familiar. No se salvó nadie, quien estuvo ausente pasó por la guadaña de la conversa. Bueno, debo confesar que tal vez uno que otro se salvó, pero no por no tener tema, sino que debíamos acelerar el trayecto en dirección del barrio Brasil a ver a Mano Ajena y otros acompañantes. El ingreso al vehículo que nos transportaría fué digo de el circo de las águilas humanas. La masa humana en el asiento posterior sufrió los embates de la conducción de don Alvaro y una que otra curva muy cerrada que nos hizo recordar el mítico "hacer parir la chancha" que jugábamos ya durante nuestros años mozos.
Arribando, hicimos el tradicional recorrido. Compra de cigarros, indagar cual fila es cual e intentar ingresar antes de que nos digan “está lleno, lo siento”. Fase siguiente, el dilema (infaltable). Faltaba una persona por llegar, no habían más entradas, y el local estaba lleno. Para colmo, desconocía los movimientos en la ciudad, pero bueno, después de diplomáticas conversaciones, e hinchar las gónadas a los individuos encargados, al parecer el dilema se solucionó (se solucionó, ¿no?). Acto siguiente, jarana, baile, gritos, zangoloteos, slam, y otras técnicas de baile dieron paso a grupo indigena-hip-hop, un telón de fondo con consignas e imagenes de los enfrentamientos entre las fuerzas policiales e individuos locales. Cabe destacar que su música, aunque no es de mi integro gusto, fué de buena calidad, transmitia sensaciones claras de disconformidad y reivindicación.
Mano Ajena fué otra cosa, sus ritmos gitanos-griegos-rusos daba un segundo o hasta tercer aire a las agotadas piernas de los asistentes. Excelente puesta en escena y audio de calidad. Nada que decir, maestros en su tema. Según escuché por ahí, Agustina, osadamente, se lanzó hacia la masa efervecente lo cual le trajo, aparte de euforia, unos cuantos machucones.
Ya era momento de hacer recuentos de caidos... Increiblemente, ninguno, salvo nuestro primo Alvarito que ya estaba como medio arriba de la pelota, pero se le pasó.
Fué preocupación constante el mantener a vista la manada, de un instante a otro la primita Paula desparecía entre la multitud, Alvarito desapareció en los camarines de los músicos y juró de guata que estaba abajo tocando con ellos (si, seguuuuro). Lorena, que decir, parecía estroboscopica, tan pronto estaba, como no estaba. Bueno, pronto tocaría la canción el Tata Colores, Topo Gigio y comenzaba el momento del exodo. Primer tema, tenía pinta de tema de despedida, pero nop. El gran finale duró como 20 minutos y 3 temas, aunque me recordaba la finalización de los fuegos artificiales de año nuevo de valparaiso por su potencia y estruendo. Brilló e incandiló a todos los presentes para luego apagarse indicando que había finalizado. Situación actual, Alvaro y Lorena fueron a cargar combusible y encontrar algun alimento para saciar el apetito de dicho primo. Unos momentos de espera a la salida de la sala de conciertos y pudimos ver, cual carroza de cenicienta, el vehiculo que nos llevaria a casa para postrarnos y recuperarnos, pero alto. Había ataque de apeto... Debiamos buscar un lugar donde comer. Arribamos a la opción uno, y tate, no había nada. Esperamos que los pimpollos motorizados llegaran para poder coordinar la opción 2. Raudamente llegamos a un servicentro Shell que brillaba en todo su espendor, al ver que efectivamente, habría alimento disponible. Cual jauria de perros arrasamos con hasta el último bocado. Enfilamos nuevamente en dirección del depto que nos esperaba para acurrucarnos. Lorena, excelente anfitriona, organizó y dedocráticamente asignó los sitios de pernocta. Yo y mi primo... bueno.. mas bien yo me llevé la peor parte, pero bueno, de alguna manera logré comprimirme en el espacio asingnado, puse la alarma a las 10:30 segun solicitud de primo Alvaro y zzzzzzzzzz. Por lo que pude oir en el ambiente, al menos un trio continuó la conversa durante un tiempo indeterminado. Ya medio dormido comencé a escuchar balbuceos de lenguas muertas o algo similar. No sabría con quien ni de que conversaba, pero Alvaro se lo habló todo durante la noche. 10:30 - El celular comienza a tocar el concierto Bradenburgues, como se le había solicitado para esas horas. Dado que el primo Alvaro hacia caso omiso a los halaridos de el pequeño dispositivo, opté por usar el medio verbal. ¡ALVARO DESPIERTA! Algo alcancé a oir, creo que fué un - "si, ya.. estoy despierto...". Otorgué un tiempo de gracia de 5 minutos y lancé mi amenaza. - "¿Pongo el concierto denuevo?". a lo que raudamente decidió levantarse. Un lento goteo de individuos en estado semi-cataléptico comenzó a irse. Primero Alvaro, segudo de Paula, Agustina y mi persona.
Sería interesante ver los puntos de vista de el resto de los asistentes a este magno evento, por lo que los invito a meter mano al teclado y aportar con un grano de arena a esta epopeya.
Con mucho cariño,
Carlos Troncoso Phillips
The Phillips Klan